Primero fue Shakira con un álbum en español y otro prácticamente igual en inglés.
Y cuando allá por octubre empezaron a salir fragmentos de canciones de B'Day (Beyoncé Knowles) en español quedó todavía más claro que el mercado latino iba a ser el próximo en acaparar la atención de las discográficas. Primero fueron Deja vu y Ring the alarm (convertida en Suena la alarma), que empezaron a venderse como politonos para, finalmente, llegar a incluir Irreplaceable (Imprescindible) en la reedición del álbum (aun pendiente de salir a la venta) de la cantante americana.
Nelly Furtado hizo lo propio en Loose, no sólo incluyendo un tema en castellano (No hay igual) sino llegando a lanzarlo como single en latinoamérica.
Y no mucho tiempo antes nos esterábamos de que J.Lo dejaba el mercado americano que tantos problemas le dio con Rebirth y volvía a su rollito latino con un álbum completamente en español que saldrá a la venta en unas semanas y que ha estado promocionando aquí hace unos días.
En mi opinión, creo que Christina Aguilera va a ser la próxima. Y es que lo latino está, por enésima vez, de moda.
Repasando la re-entrada en escena de Kelly Rowland he mencionado cómo Beyoncé tiene acaparada toda la atención del público americano con cada movimiento que hace. A pesar de que B'Day no ha sido el bombazo que todo el mundo esperaba, su manager (y a la vez padre) ha sabido camuflarlo bien sacando reediciones sin sentido y singles cada mes. Sin olvidar la nominación a los Oscar en la categoría de mejor canción, que ha hecho aumentar su credibilidad musical hasta el infinito.
La promoción del álbum ha consistido, básicamente, en centrarse en 3 áreas completamente diferentes pero profundamente unidas: música, cine y moda.
Primero sorprendió lanzando un álbum totalmente inesperado, jutándolo con la promoción de Dreamgirls, su primer gran papel en la gran pantalla. Por tanto ya no era noticia sólo por su música sino también por la película. Y de fondo, siempre, House of Dereon, su propia marca de ropa (diseñada, presuntamente, por ella misma y su madre Tina).
Con el tiempo se entienden muchas cosas, y es ahora cuando somos capaces de entender por qué Kelly Rowland decidió retrasar su álbum casi un año. Sencillamente, estaba esperando que el huracán Knowles pasase sin pisotearla.
Tras Simply Deep, que alcanzó relativo éxito gracias a Dilemma y a Stole, vuelve Kelly Rowland, componente de Destiny's Child (y prima de Beyoncé Knowles) con su segundo álbum Miss Kelly. Y no sé por qué pero me da a mí que la estrategia a seguir va a ser un poco la que se sacó de la manga Mariah Carey (y que le funcionó de maravilla, todo sea dicho): un primer single no demasiado bueno pero pegadizo que la mantenga unos meses dando botes por el Billboard americano (aquí es donde encaja Like this, tema de presentación) y a continuación un baladón que suba rápido hasta colocarse en los primeros puestos (esta es la parte que falta por confirmar para ver si se cumple mi teoría o no).
El caso es que la Rowland se quiere hacer un hueco en el mundo del R&B elegante y maduro, algo así como lo que viene haciendo Mary J Blige últimamente con tanta portada en blanco y negro (aunque en el caso de Mary es mucho más dificil de creer).
A su favor: alta credibilidad como parte de Destiny's Child, cierta credibilidad en solitario (gracias a Stole) y, ante todo, que no necesita darse a conocer. En su contra: Beyoncé monopolizando la escena musical en US.